Las sonrisas deformadas por el alcohol,
poco a poco fueron acercándose,
bailando una danza tan burlona como afilados sus colmillos.
Desvaneciéndose en éter la confianza se fue,
y atrapada quedo dentro del perfume mas viciado.
Ese perfume que nunca voy a rociar,
ese perfume que solo lastima la piel.
Ese perfume de mujer.
Se que esa flecha fue calculada, lo se.
Lamentablemente apuntaste demasiado bien.
Ahora hay un alma menos protegiéndote de los fantasmas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario